viernes, 10 de julio de 2009

NOVENA DE LA VIRGEN DEL CARMEN - CUARTO DIA



DIA CUARTO

MARÍA, SERVIDORA DE LA PALABRA

1.-Salutación:


Salutación:

Madre del Carmelo, al llegar a tí , evoco la visita que hiciste al hogar de Zacarías. En alas del amor volaste hasta la montaña. Al encontrarte con Isabel la saludaste. Y tus palabras de cortesía estremecieron prodijiosamente a Juan en el seno materno. Tu prima, llena del Espíritu Santo, contestaba a tu saludo con una jubilosa bienvenida. Yo, Bendita Señora y Madre mía, repito hoy la felicitación de Isabel: ¡ Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tú vientre !…¡ Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá lo que se te ha dicho de parte del Señor !

Virgen del Carmen, Madre, aquí me tienes, junto a tí.
¡ Mi corazón, Madre, se remansa frente al tuyo, para que lo enciendas en tu amor y lo configures a tu semejanza !

Virgen del Carmen, mendigo soy de Dios y tuyo,
por eso he de pedirte que socorras mis necesidades, (pedir aquí la intención) pero sobretodo, las de los hombres, mis hermanos.

Madre, recibe de nuevo mi saludo, ahora con las palabras del Angel: ¡ Alégrate, llena de gracia; el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres !

Amén.


2.- Evangelio según San Lucas 11, 27-28.


“Sucedió que, estando él diciendo estas cosas, alzó la voz una mujer de entre la gente, y dijo: “¡Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te criaron! Dichoso más bien los que oyen la Palabra de Dios y la guardan”. Palabra del Señor.


3.- Reflexiones:


a.- Lucas nos presenta a María como mujer modelo de fe para todas los seres humanos. Ha recibido el don transformante de Dios sobre la tierra (Lc.1, 28). Es el Espíritu Santo creador que se traduce en el nacimiento del Mesías (Lc. 1,31.33-35). Es a través de la Palabra que se ofrece y con la cual colabora (Lc.1, 3-8), como se realiza se realiza el misterio primordial de la redención: la Encarnación. El aceptar la Palabra por parte de María da comienzo a una nueva historia para los hombres donde se revela el don de Dios y la respuesta creyente de María. Los Padres decían que María, Madre del Verbo lo concibió primero en la fe y luego en su vientre. Es bienaventurada María, no por su vientre sino por toda su persona. Bienaventurada

b.- María ha creído a la Palabra (Lc.1, 38), y por esto recibe una justa alabanza. Su vida de fe y servidora de la Palabra se convierten en bendición para todos aquellos que creen como Ella. Jesús la desconcierta (Lc.2, 41-52) y el camino de la cruz estará hecha de espada y dolor para la Madre (Lc.2, 33-35); Lucas sabe que María ha sido fiel hasta el final. Ella ha creído a la Palabra de su Hijo convirtiéndose en principio y fundamento de la Iglesia. La Madre de Jesús es el modelo de la mujer abierta al misterio de la vida y al de creyente que responde con fe y generosidad a la Palabra de Dios le ha dirigido.


c.- El Concilio enseña:

- “A lo largo de su predicación acogió las palabras con que su Hijo, exaltando el reino por encima de las condiciones y lazos de la carne y de la sangre, proclamó bienaventurados (Cfr. Mc.3, 35; Lc. 11,27-28) a los que escuchan y guardan la palabra de Dios como ella lo hacía fielmente (Cfr. Lc. 2,29 y 51)” (Vaticano II, LG 58)


4.- Preces: Oremos al Padre por medio del Hijo en el Espíritu Santo.


Jesús, enséñanos a escucharte, como María, tu Madre. Oremos.

a.- Que el Espíritu Santo nos ayude a comprender mejor la Escritura, a fin de llevar el mensaje salvífico a nuestras vidas. Oremos.

b.- El culto y la oración lleven adelante el diálogo ecuménico para conseguir la deseada unidad entre los cristianos. Oremos.

c.- Para que la Palabra de Dios sea para nosotros un apoyo en la fe, alimento del alma y fuente límpida y perenne de vida espiritual para consagrados y laicos. Oremos.

d.- Por cuantos consideran a María como Madre para que como ella acojamos la Palabra de Dios con fe y obediencia. Oremos.

Oremos: Te suplicamos, Señor, que nos asista con su intercesión poderosa la Santísima Virgen María, Sierva de la Palabra, y Madre del Carmelo, para que, guiados por su ejemplo y protección lleguemos hasta la cima del monte de la perfección que es Cristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.


5.- Oración final:

“¡Oh Virgen Santísima del Carmen!, Llenos de la más tierna confianza, como hijos que acuden a la protección de su Madre, nosotros venimos a implorar una vez más los tesoros de su misericordia, que con tanta solicitud nos habéis siempre dispensado. Reconocemos humildemente que uno de los mayores beneficios que Dios ha concedido a nuestra Patria ha sido señalaros a Vos por nuestra especial Abogada, Protectora y Reina. Por eso, a Vos clamamos en todos nuestros peligros y necesidades, seguros de ser benignamente escuchados. Vos sois la Madre de la divina gracia, conservad puras nuestras almas; sois la torre poderosa de David; defended el honor y la libertad de nuestra Nación; sois el refugio de los pecadores, tronchad las cadenas de los esclavos del error y del vicio; sois el Consuelo de los afligidos, socorred a las viudas, a los huérfanos y a los desvalidos; sois el Auxilio de los cristianos, conservad nuestra fe, y proteged a nuestra Iglesia, en especial a sus obispos, sacerdotes y religiosos.


Desde el trono de vuestra gloria, atended a nuestras súplicas, ¡Oh Madre del Carmelo! Abrid vuestro manto, y cubrid con él a mi república, de cuya bandera Vos sois la Estrella luminosa. Os pedimos el acierto para los magistrados, legisladores y jueces; paz y piedad, para los matrimonios y familias; santo temor de Dios, para los maestros; inocencia para los niños; y para la juventud cristiana educación. Apartad de nuestras ciudades los terremotos, incendios y epidemias; alejad de nuestros mares las tormentas, y dad la abundancia a nuestros campos y montañas. Sed Vos el escudo de nuestros guerreros, y el faro de nuestros marinos amparo de los ausentes y viajeros. Sed el remedio de los enfermos, la fortaleza de las almas atribulada, la protectora especial de los moribundos y la redentora de las almas del Purgatorio.


¡Oídnos pues Madre Clementísima!, y haced que, viviendo unidos en la vida por la confesión de una misma fe y por la práctica de un mismo amor al Corazón Divino de Jesús, podamos ser trasladados de esta Patria terrenal a la Patria inmortal del cielo, en que os alabaremos y bendeciremos por los siglos de los siglos. Así sea.

6.- Canto final. Salve Maria Flor del Carmelo


7.- Sugerencias para tu oración final:


- “Y este es el sentido de aquella autoridad con que comienza San Pablo a querer inducir a los hebreos a que se aparten de aquellos modos primeros y tratos con Dios de la Ley de Moisés, y pongan en Cristo solamente, diciendo: “Lo que antiguamente habló Dios en los profetas a nuestros padres de muchos modos y de muchas maneras, ahora a la postre, en estos días nos lo ha hablado en el Hijo todo de una vez (Heb. 1, 1-2). En lo cual da a entender el Apóstol que Dios ha quedado como mudo y no tiene más que hablar, porque lo que hablaba antes en partes a los profetas ya lo hablado en él todo, dándonos al Todo, que es su Hijo”.(San Juan de la Cruz, Padre del Carmelo reformado y Doctor de la Iglesia, 2 Subida 22,4).